Cheapest “worst” PC build: what the minimum viable parts can still do

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Hay dos formas de mirar el hardware: construir el mejor PC por el dinero, o preguntarse qué es lo peor que todavía se puede ensamblar con piezas que hoy se siguen encontrando a la venta. Con esa idea, se plantea una configuración “mínima” cuyo objetivo no es el rendimiento, sino que el equipo funcione con el menor coste posible, aceptando limitaciones severas.

La base del “PC más barato”: recortar solo a lo imprescindible

Para mantener el precio al mínimo, el planteamiento es elegir componentes básicos dentro de categorías modernas, evitando hardware tan antiguo que ni siquiera sea razonable encenderlo. En vez de pensar en futuro o en comodidad, la prioridad es que el sistema arranque y permita tareas ligeras.

  • Procesador: Intel Celeron G6900, con un coste aproximado de 50 €. Se trata de un chip de 2 núcleos con gráficos integrados, lo que permite prescindir de una tarjeta gráfica.
  • Placa base: un modelo con chipset H610, normalmente alrededor de 60 €. No está pensada para ampliaciones ni prestaciones altas, solo para que el equipo opere.
  • Memoria RAM: 4 GB DDR4 por unos 15 €. Es una cifra insuficiente para un uso cómodo; el enfoque es “arrancar y sobrevivir”, no multitarea.
  • Almacenamiento: un SSD SATA de 120 GB, cerca de 12 €. Se considera prácticamente obligatorio frente a un disco mecánico por la diferencia de velocidad.
  • Fuente y caja: una fuente genérica (~20 €) y una caja básica (~15 €), con ventilación y materiales simples pero funcionales.

Cuánto cuesta y qué esperar del rendimiento

Sumando esos componentes, la configuración se sitúa en torno a 170 € para el equipo (sin contar pantalla ni periféricos). La idea es que el PC cumpla, pero con una experiencia de uso muy restringida.

  • El arranque y la carga de componentes llevarían varios minutos.
  • El uso práctico se limitaría a navegar en webs ligeras y mantener pocas pestañas.
  • Con 4 GB de RAM, al abrir varias pestañas del navegador aparecen problemas de rendimiento.

También se señala que, al faltar monitor y periféricos, el coste total acabaría superando los 200 €.

¿Se puede hacer peor todavía?

La propuesta termina planteando una pregunta directa: si incluso así se consigue un PC funcional, ¿sería posible montar uno todavía peor utilizando piezas que sigan estando en venta hoy? La invitación es comparar configuraciones y ver hasta dónde se puede recortar sin que el equipo deje de ser utilizable.